lunes, 31 de marzo de 2014

Loop




Adrián pasa la máquina por la sien. Los detalles se arreglan con una tijera. La tijera se atora en uno de los aretes y abre una herida en la parte superior de una de las orejas. Enrique se sacude la cabeza. De la cabeza cae una pulga que se pierde entre el cabello tirado en el suelo.
El estilista barre los montones de pelo y los mete en bolsas de plástico. Mete las bolsas en una caja de cartón y sale a dejarlas en la esquina de la cuadra. Cuando cierra el negocio cuelga la chaqueta que Enrique olvidó.
Pedro jala un televisor de la pila de basura. Caen algunas cajas, entre las que está la caja con las bolsas de cabello. Su cabeza está llena de tierra y mugre. La pulga cae sobre el muchacho y se le pega. Él se levanta, no se da cuenta del bicho y decide llevar el televisor con un amigo para cambiarlo por un par de billetes.
Está en un restaurante comiendo con el dinero que le dieron por el aparato. La mesera tarda demasiado y su cabeza pica. Él se rasca con una servilleta, vuelve a dejarla en donde la tomó. Cuando llega la mesera come todo cuanto puede, sin detenerse a disfrutar del sabor de la comida.
Polo entra en un restaurant. Se sienta y pide un café. Está resfriado, así que se suena la nariz. La pulga se muda al bigote de Polo y se esconde en la barba.
Polo está cagando. Se rasca la mejilla y la pulga cae del rostro a la ingle. Se acomoda en el vello púbico y se esconde cuando Polo entra en la ducha. La pulga sobrevive, a pesar de la cantidad de acondicionador que Polo se pone para preparar su encuentro con Mariana.
Sudan y la fricción derriba al animal, que cambia de anfitrión. Mariana, una vez en la ducha, decide no rasurarse. Polo le dijo que ella se ve más guapa así, más natural.
Ernesto lame el clítoris de Mariana y ella juega con el cabello de Ernesto. Lo extiende, le llega del pubis al ombligo. La lengua de Ernesto entra y cuando Mariana se contrae, la pulga salta al cabello de Ernesto.
Ernesto llega a casa con un reporte de la escuela. Su madre lo obliga a acompañarla y lo sienta en uno de los sillones. La alarma del auto suena y la madre de Ernesto sale a ver qué ocurre. Ernesto toma una chaqueta que está en el perchero y se la prueba. Intenta meterla en su mochila, pero no cabe. La mujer regresa y él, disimulando, deja la chaqueta en su lugar.  Adrián lo llama, es su turno de cortarse el cabello.

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